Pero la fuerza del tornado fue devastadora. La casa quedó destruida y la familia fue lanzada a un campo lleno de lodo.
Cuando Avalinn llegó al hospital, contó algo que impactó a médicos, enfermeras y familiares: mientras era levantada por el viento, oró a Jesús para que la cuidara.
Según el relato, la niña dijo que estaba “volando dentro del tornado” y que Jesús la cuidó antes de caer en el lodo.

Avalinn sobrevivió, aunque sufrió una vértebra rota y necesitó cirugía. Su madre también quedó gravemente herida. Pero esta historia no se puede contar sin lágrimas: su hermana mayor, Annistyn, de 9 años, murió por las heridas del tornado.
Por eso, este testimonio no es una fórmula fácil ni una promesa de que nunca habrá dolor. Es una imagen poderosa de una niña que, en medio del miedo más grande, clamó a Jesús.
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Aun en la tormenta, la fe de un niño puede levantar una oración que toca el cielo.


