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Sé la sal que otros necesitan

La sal como condimento es fundamental para la comida, para darle sabor y en muchos casos, para preservar distintos alimentos de podrirse, sobre todo, en lugares de difícil acceso a ellos.

San Mateo 5:13 “Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea”.

Sólo un poco de sal da sabor a una comida, conserva los alimentos y es suficiente para que el cuerpo funcione bien. ¡Qué valor que tiene para la vida cotidiana!

De la misma manera, cuando creés en Jesús, tus acciones son valiosas para que el mundo funcione bien, para que no se pudra, para que tenga sabor.

Compartir este Alimento Diario, aconsejar oportunamente a tu amigo, animar al que está sufriendo, ayudar al necesitado, da condimento a la vida de otros, los preserva de la destrucción, les provee bienestar en este mundo y vida eterna en el Cielo.

Orá así: Padre Dios, creo en Jesús como el Salvador de mi vida. Comienzo desde ahora a ser sal del mundo, cumpliendo así la tarea que me has encomendado. En el Nombre de Jesús, amén.

¡Bendecido Lunes!

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