Todo fue tan rápido que pensé que mi historia terminaría ahí. Vi mi casa arder, escuché mis gritos y sentí que mi cuerpo se apagaba como una vela dijo John O’Leary cuando su cuerpo quedó completamente quemado. En el hospital, entre cables, vendas y silencio, le pregunté a mi mamá: “¿Voy a morir?” Ella respiró profundo, me tomó la mano y dijo:“¿Tú quieres morir? No. Entonces toma la mano de Dios y pelea”.