Dios tiene el control: es Soberano

Dios no consulta, decreta. No negocia, gobierna. La idea de que el Creador debe pedir permiso a su creación no solo es errónea, es una inversión peligrosa del orden divino.
La Escritura revela a un Dios absolutamente soberano: llamó a Abraham sin pedirle autorización (Gn. 12:1), endureció el corazón de Faraón para mostrar Su poder (Ex. 9:12), derribó a Saulo camino a Damasco sin previo aviso (Hch. 9:3-6) y eligió a Jacob sobre Esaú antes de que nacieran (Ro. 9:11-16).
 
¿Quién puede resistir Su voluntad? Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? (Ro. 9:19).
 
¿Desde cuándo el barro cuestiona al alfarero? (Ro. 9:20). Dios no está sujeto a la aprobación humana; Él es el estándar, la autoridad final, el Rey eterno. Su voluntad no se somete a votos ni a emociones humanas.
 
El problema no es que Dios no pida permiso, es que el hombre no acepta que no tiene el control. Esta generación quiere un dios que consulte, no uno que gobierne. Pero el Dios de la Biblia sigue siendo el mismo: soberano, absoluto, incuestionable. O te rindes ante Su autoridad, o seguirás luchando contra una voluntad que jamás podrás detener.
Fuente: Publicación de Cantares 4:1

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