Pues la palabra de Dios dice en Salmos 121:1-3 “Levanto la vista hacia las montañas, ¿viene de allí mi ayuda? ¡Mi ayuda viene del Señor, quien hizo el cielo y la tierra! Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá”.

Cuando estás con dificultades, cuando necesitás ayuda, no la busqués abajo, levantá tus ojos arriba, invocando a Dios.
Él nunca se duerme, está siempre pendiente de tus oraciones, para cuidarte y ayudarte a que no te caigas.

Orá así: Padre Dios, levanto mis ojos al Cielo, porque de ahí viene la solución a todo problema. ¡Tú eres mi salvador! ¡Ayúdame! Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Domingo!