Dile a tus hijos que las amistades si influyen

Y que no todos los que dicen “amigo” quieren verlo crecer. Un hijo puede tener valores, educación y sueños… pero una mala compañía puede destruirlo en segundos. 

 

Porque un “amigo” puede:
 Empujarlo a probar lo que nunca quiso.
 Normalizar lo que antes rechazaba.
 Convencerlo de mentir para encajar.
 
Arrastrarlo a decisiones que marcan su vida. Las malas amistades no llegan como peligro. Llegan como risas. Como planes. Como “no pasa nada”.
 
Pero lo que empieza como juego… puede terminar en consecuencias que no se borran.
Padre, madre: no basta con educar.
También hay que orientar, observar y conversar.
 
Enséñele a su hijo que pertenecer no vale más que su futuro. Porque quien aprende a elegir bien sus amistades, aprende a proteger su destino.
 “Las malas amistades corrompen las buenas costumbres.” — 1 Corintios 15:33
fuente: Generación Escogida

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.