La vara de Aarón no tenía raíces, no estaba sembrada, no tenía tierra, no tenía agua… pero cuando Dios la escogió, floreció.
Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al tabernáculo del testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras. (Números 17:8)
Y eso es lo que muchos no entienden de ti: que aunque pasaste por temporadas secas, dolorosas y silenciosas, si la mano de Dios está sobre tu vida, volverás a reverdecer.
Lo que hoy luce estéril, mañana puede dar fruto.
Lo que parecía terminado, Dios lo puede convertir en evidencia de que su elección sigue viva.
Florecerás no porque el ambiente ayude, sino porque la gracia de Dios te sostiene.
No te desesperes por la sequía. No te rindas por el silencio. No entierres lo que Dios todavía puede hacer brotar.
Porque cuando Dios decide respaldarte, hasta la madera seca florece.
“Y he aquí que la vara de Aarón… había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras.” — Números 17:8
También te dejo una versión más corta para imagen o caption:
Aunque hoy te sientas seco, cansado y sin fuerzas…si Dios te escogió, volverás a florecer.
Porque cuando Él respalda una vida, hasta la vara seca da fruto.