La palabra de Dios dice en San Mateo 15:11 “Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca”.

Tus palabras reflejan lo que hay en tu interior, o dicho a la manera de Jesús, de lo que abunda en tu corazón habla tu boca.

Cuando tus palabras están llenas de críticas, blasfemias, maldiciones, tu mente permanece contaminada, en tinieblas, y terminás afectando también a otros.
Renunciá a esa manera de pensar y de hablar. Que tus palabras sanen, vivifiquen, bendigan, restauren a todos los que te escuchen. Tú serás el principal beneficiario.

Ora así: Padre Dios, reconozco que mis palabras no están de acuerdo a tu plan de bendición. Recibo tu buen consejo y me dispongo a quitar de mi vida todo lo negativo para hablar tus buenas Palabras. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Lunes!