Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle a tapar el pozo con el burrito dentro. Todos los vecinos tomaron una pala y empezaron a tirar tierra dentro del pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y comenzó a llorar desconsoladamente.

Al cabo de un rato, para sorpresa de todos, el burrito se tranquilizó y se dejó de escucharle llorar. Después de unas cuantas paladas de tierra, el campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio. Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo inesperado, se sacudía la tierra que le caía encima y daba un paso hacia arriba. Mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animalito, él se sacudía la tierra, esta caía a sus pies y el burrito daba otro paso hacia arriba.

Pronto todo el mundo vio sorprendido viendo cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, paso por encima del borde y salió trotando por la pradera.
La palabra de Dios dice en Hechos 28:3-4 “Pablo fue entonces a recoger algunas ramas secas para echarlas al fuego, pero una víbora que huía del calor se le prendió de la mano. Los lugareños se dijeron unos a otros: Con toda seguridad este hombre es un homicida, pues logró escapar del mar, pero la justicia lo ha alcanzado y no lo dejará vivir. Pero Pablo se sacudió la víbora y esta cayó en el fuego, sin que Pablo sufriera ningún daño”.

Decidir caminar con Dios no evitará que pases por situaciones difíciles, ni que inventen historias sobre tu vida.

No te quedes pensando en lo malo, ni te detengas; sacúdelo ahora de tu vida, y sigue adelante bajo el cuidado de Dios. Ocupa la tierra que te tiraron para subir, para salir del pozo donde has caído.

Ora así: Padre Dios, gracias por este día, reconozco que estoy pasando un momento difícil, pero por tu Palabra me despojo de ese ataque, lo arranco de mi vida y me aferro de tu mano, sigo adelante. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Jueves!