No digas "esta tarea me queda grande, soy muy limitado"

Me encuentro, a menudo, con personas que se sienten poca cosa para servir al Señor. Vaya este consejo para esos cristianos que se subestiman tanto.
Quizás les suene un tanto extraño lo que voy a decirles, pero les puedo asegurar que funciona porque yo mismo lo he probado más de una vez.

 

Cuando a usted se lo convoque para predicar, para ser parte de una comisión, dirigir una célula casera de estudios bíblicos o para realizar cualquier tarea de la iglesia, no piense que Dios lo está convocando porque tiene capacidad, piense al revés: Piense que el Señor lo convoca porque tiene muchas debilidades. Y eso lo obligará a depender en todo del Señor. Y depender de Dios con toda humildad, y no confiando en los talentos personales, es seguridad de éxito en lo que haga.
 
Sentirse inadecuados y poco capaces (como me sentí yo cuando el Dr Luis Palau me invitó a ser parte de su equipo) aunque produce sensaciones de temor y duda en nosotros, es la mejor condición para avanzar exitosamente en los proyectos del Señor. ¿Suena raro verdad?
 
Cuando Abraham recibió la promesa de Dios de que iba a engendrar un hijo, no podía dejar de mirar las visibles debilidades de su cuerpo envejecido. ¡Tenía noventa y nueve años! Si usted fuera Abraham, ¿no le costaría creer en la promesa del Señor?
 
Todo lo que sé es que Dios parece deleitarse en escoger hombres y mujeres que no encuentran en sí mismos absolutamente nada que los inspire a creer que son las personas capacitadas para la tarea.
En este mismo momento me siento con falencias como para enfrentar una tarea honorífica que me han ofrecido.
Pero hay algo que me tranquiliza, es estar seguro de que cuando Dios elige no se equivoca.
Quite para siempre el “No puedo”, “No lo lograré”, “Elija a otro”. Avance. Acepte. Es Dios quien lo está eligiendo.
Fuente: Marcelo Laffitte

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