La sabiduría de Dios puede convertir una vida en testimonio

Ella llegó desde tierras lejanas, cargada de preguntas, riquezas y curiosidad. Había escuchado rumores de un rey cuya sabiduría no parecía humana, de un trono lleno de gloria y de palabras que podían tocar lo profundo del alma.“Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado… se quedó asombrada.”— 1 Reyes 10:4-5

 

 
La reina de Sabá no vino solo a contemplar oro, palacios ni grandeza. Vino a probar con enigmas aquello que el mundo comentaba: que sobre Salomón reposaba una sabiduría dada por Dios.
 
Y cuando estuvo frente a él, sus preguntas encontraron respuesta. Cada duda fue iluminada, cada misterio fue abierto, cada palabra del rey revelaba que la verdadera grandeza no nace del poder, sino de la presencia de Dios.
 
Entonces ella miró el palacio, los siervos, el orden, la mesa, la honra y la paz que rodeaba aquel reino. Y su corazón quedó sin aliento, porque entendió que cuando Dios levanta a alguien, aun los reyes tienen que reconocerlo.
 
No fue el oro lo que la dejó sin palabras. Fue ver que la sabiduría de Dios puede convertir una vida en testimonio, una casa en señal y un reino en reflejo del cielo.
 
Así también, cuando Dios pone su sabiduría sobre ti, no necesitas demostrar demasiado. Tu paz hablará, tu manera de caminar hablará, tus decisiones hablarán, y aun quienes dudaban tendrán que reconocer que Dios está contigo.
 
Porque la sabiduría que viene de arriba no solo responde preguntas; también transforma corazones, abre puertas y deja sin palabras a quienes pensaban que ya lo habían visto todo.
 
Publicación de RICHARD MARTINEZ

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