En una pareja que confía en Dios, las dificultades no son el final

No todas las parejas muestran las batallas que han librado. Detrás de una fotografía, de una sonrisa o de un abrazo, muchas veces hay noches de lágrimas, desacuerdos, pruebas económicas, enfermedades y momentos en los que parecía que el amor ya no resistiría.

 

Pero cuando una relación tiene a Dios como fundamento, las dificultades no son el final de la historia. Habrá momentos en los que se sientan derribados, pero nunca destruidos. Porque el Señor sostiene a quienes deciden permanecer unidos, perdonarse, orar juntos y seguir luchando el uno por el otro.
 
Un matrimonio no es fuerte porque nunca enfrenta tormentas; es fuerte porque, en medio de ellas, ambos eligen arrodillarse delante de Dios antes que rendirse el uno del otro.
 
? "Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos." — 2 Corintios 4:8-9
 
Publicación de Cristianos Avivados

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.