Cuando un constructor levanta un muro, no confía en su propia vista; utiliza una plomada para asegurarse de que la estructura esté perfectamente derecha. Si el muro se desvía, corre el riesgo de caer.
En nuestra vida diaria, es fácil dejarnos llevar por las corrientes del mundo, por opiniones ajenas o por nuestros propios deseos, construyendo caminos torcidos sin darnos cuenta. Por eso, Dios sostiene Su plomada sobre nosotros. Su Palabra y Su Espíritu Santo son ese peso perfecto que revela la verdad: nos muestran dónde nos hemos inclinado y qué áreas necesitan corrección.
Esta evaluación divina no busca condenarnos, sino protegernos y restaurarnos. Dios te ama tanto que no te dejará caer; Él está trabajando activamente hoy para alinear tus decisiones, tu corazón y tu vida con Su perfecta voluntad. Cuando te alineas a Su estándar, tu fundamento se vuelve inamovible.
Dios esta alineando tu vida con su voluntad
Amós 7:7-8 Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.