San Lucas 12:35-37 “Estén vestidos, listos para servir, y mantengan las lámparas encendidas, como si esperaran el regreso de su amo de la fiesta de bodas, listos para abrirle la puerta y dejarlo entrar en el momento que llegue y llame. Los siervos que estén listos y a la espera de su regreso serán recompensados. Les digo la verdad, él mismo les indicará dónde sentarse, se pondrá el delantal y les servirá mientras están a la mesa y comen”.

Jesús estaba anunciando Su segunda venida y advirtió sobre la necesidad de estar preparado, cuidando que siempre tengas tu lámpara encendida.

Una lámpara solo es útil cuando alumbra a su alrededor; sin combustible, sin alimento, se apaga y no sirve para nada.

De la misma manera tu vida necesita el Combustible del Cielo, la Palabra de Dios, para que haya luz en tu casa, pero también para alumbrar la Tierra, guiando al extraviado, evitando que los demás tropiecen y caigan. Por eso, comparte cada día la Palabra de Dios con los demás.

Ora así: Padre Dios, recibo el Poder del Cielo, para ser una lámpara encendida, y mientras espero tu regreso, alumbrar y guiar a otros en tu Camino. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Martes!