Testimonio: Yo te amo. Levántate, hijo mío

¿Te imaginas despertar en la calle, con el cuerpo destruido por la droga, el alma hecha pedazos, pensando que esa será tu última noche… y escuchar una voz que te susurra al corazón: Yo te amo. Levántate, hijo mío”.

Eso me pasó a mí. Mi nombre es Johnny Ceballos, y hoy Dios me usa para decirte algo claro: si Él lo hizo conmigo, también puede hacerlo contigo.

Viví un infierno en vida. Las calles de Ecuador fueron mi hogar. Hambre, frío, violencia, abandono. Consumía base de cocaína sin control. Robaba para una dosis más. Dormía sobre cartones bajo la lluvia, mientras mi cuerpo temblaba y mi alma gritaba.
Cada noche me repetía: “Nadie me quiere. Nadie me espera.” Vi amigos morir por sobredosis. Vi puertas cerrarse. Vi miradas de rechazo. Por dentro estaba vacío.Por fuera, destruido. Era un muerto caminando, preguntándole a Dios en silencio: “¿Por qué a mí? ¿Dónde estás?”


Y fue ahí…en lo más oscuro… cuando todo cambió. Una noche estaba tirado en la calle, temblando de frío y abstinencia, cuando sentí algo que no puedo explicar con palabras humanas. Un calor profundo en el pecho. Una paz que jamás había sentido.
No era droga. No era una alucinación. Era Él.
Escuché en mi espíritu: “Johnny, yo te formé en el vientre de tu madre. Yo conozco cada lágrima que has llorado. Levántate, porque te he redimido.”
Lloré como un niño. Grité su nombre por primera vez con fe real. No había iglesia. No había pastor. Solo Jesús entrando en mi ruina. Al día siguiente caminé hacia una fundación cristiana. Confesé todo. Me rendí por completo. Y Dios rompió las cadenas.
Las drogas se fueron. La oscuridad perdió poder. Mi mente comenzó a sanar. Mi corazón volvió a latir con propósito.
Hoy dirijo Caminos de Fe, rescatando vidas que estaban como yo. Les damos comida. Techo.
Pero sobre todo, esperanza y a Cristo. De las calles al altar. De adicto a siervo.

Dios tomó mis pedazos rotos y los convirtió en un testimonio vivo.
Si hoy sientes un vacío que nadie entiende… si hay un grito dentro de ti que nadie oye… no es casualidad que estés leyendo esto.
Dios te dice hoy: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” “Nadie está tan lejos que mi gracia no alcance.” “Si el Hijo los hace libres, serán verdaderamente libres.” Juan 8:36


Clama.
Ríndete.
Levántate.
Él te espera con los brazos abiertos.

Fuente: Cantares 4:1

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.