En la Biblia encontramos varias referencias a personas que oraban en determinados momentos del día. Una de las horas más significativas era la hora novena, aproximadamente las 3:00 de la tarde según la forma romana de contar las horas que aparece en muchos textos del Nuevo Testamento.
En Hechos 3:1 leemos:“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.”