Gota a gota, Dios forma ríos de vida en vos

A veces despreciamos lo pequeño porque estamos esperando que Dios haga algo enorme. Queremos el río… pero Dios comienza con una gota. Una oración que hiciste llorando. Una decisión que nadie vio. Un día más en el que elegiste no rendirte. Una pequeña obediencia. Un poquito de fe cuando ya casi no te quedaba.

 

Y pensamos: “¿Qué puede cambiar con tan poco?” Mucho. Porque Dios tiene una manera maravillosa de juntar pequeñas gotas hasta convertirlas en corrientes.
La Biblia dice: “El que cree en mí… de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7:38
 
Tal vez hoy no ves un río en tu vida. Tal vez solamente ves gotas. Pero no menosprecies lo que Dios está haciendo poco a poco. Cada proceso te ha enseñado algo. Cada lágrima te ha hecho más sensible. Cada caída te enseñó dónde afirmar los pies. Cada espera ha trabajado tu paciencia. Cada oración ha profundizado tus raíces.
 
La gota parece pequeña, pero cuando Dios la une con otras, termina formando algo que ya no puede detenerse. Así trabaja Dios muchas veces con nosotros: gota a gota, día tras día, oración tras oración, obediencia tras obediencia.
 
No todo crecimiento hace ruido.
 
Hay cosas que Dios está formando dentro de ti silenciosamente y que un día comenzarán a fluir hacia otros. Porque quizá lo que hoy Dios está depositando en ti, mañana será el agua con la que Él refresque a alguien a través de ti. Así que no desprecies la gota. Todavía no estás viendo el río completo.
 

Selah, pausa y reflexión

 

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