Onan: el egoísmo y el rechazo al propósito

Durante generaciones se enseñó que Onán murió porque derramó su semen. Pero cuando lees el texto hebreo descubres algo sorprendente. La historia nunca gira alrededor de la masturbación. Gira alrededor del egoísmo. Del rechazo al propósito. Y de una responsabilidad que Onán decidió evitar.

 

Lo más llamativo es que Génesis interrumpe la historia de José en Egipto para contarnos este episodio.
¿Por qué detener una de las historias más apasionantes de la Biblia para hablar de un hombre aparentemente irrelevante?Porque de esta historia dependería nada menos que la línea genealógica del Mesías. No era un relato secundario. Era una pieza fundamental dentro del plan de redención.
 
TODO COMIENZA CON UNA MUERTE
Er, el hermano mayor de Onán, murió sin dejar descendencia. En la cultura hebrea eso significaba mucho más que quedarse sin hijos. Su nombre desaparecería de Israel. Su herencia quedaría sin continuidad. Su familia perdería el derecho de preservar su linaje. Por esa razón existía una institución conocida como:
יִבּוּם (Yibum)
El matrimonio levirático. Según esta ley, el hermano sobreviviente debía casarse con la viuda y darle descendencia para preservar el nombre del difunto dentro de Israel. No era simplemente una costumbre antigua. Era una responsabilidad delante de Adonay. Era una manera de proteger la herencia del pacto.
 
¿QUÉ HIZO REALMENTE ONÁN?
"Sabiendo Onán que la descendencia no sería suya, cuando entraba a la mujer de su hermano derramaba en tierra para no dar descendencia a su hermano." Génesis 38:9 El propio texto revela la verdadera motivación. "Sabía que la descendencia no sería suya." Ese es el centro del relato. Onán entendía perfectamente cuál era su responsabilidad. Entraba con Tamar. Disfrutaba de la intimidad. Pero deliberadamente impedía que naciera el hijo. No rechazó el placer. Rechazó el propósito. No rechazó la relación. Rechazó la responsabilidad. Utilizó a Tamar para satisfacer su deseo, pero se negó a honrar la memoria de su hermano y el pacto establecido por Adonay.
 
EL DETALLE QUE CASI NADIE VE
Existe un detalle en el hebreo que suele pasar desapercibido. El verbo utilizado indica una acción repetitiva. No fue un acto aislado. Cada vez que se unía a Tamar hacía exactamente lo mismo. No fue un error impulsivo. Fue una decisión consciente. Persistente. Calculada. Por eso la Escritura no presenta su conducta como un tropiezo momentáneo, sino como una actitud deliberada de rebelión.
 
EL PECADO QUE CASI NADIE ENSEÑA
La palabra que mejor resume la actitud de Onán podría expresarse con el concepto hebreo:
אנוכיות (Anojiyut)
Egoísmo. Quería los beneficios. Pero no el compromiso. Quería el cuerpo. Pero no el pacto. Quería recibir. Pero no construir. Quería el placer. Pero rechazaba la responsabilidad. Y eso fue exactamente lo que desagradó a Adonay. Porque el problema nunca fue únicamente un acto físico.Fue un corazón que decidió utilizar los dones recibidos para sí mismo, frustrando deliberadamente el propósito para el cual había sido llamado.
 
EL CONTRASTE QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
Mientras Onán intentaba impedir una descendencia... Adonay ya estaba escribiendo la genealogía del Mesías. Cuando Onán murió, Judá terminó reconociendo:
"Ella es más justa que yo." De Tamar nacieron Fares y Zéraj. De Fares vendría Booz. Luego el rey David. Y finalmente... Yeshúa el Mesías. Lo que un hombre quiso impedir por egoísmo... Adonay lo convirtió en una de las ramas más importantes de toda la historia bíblica. Porque ningún corazón rebelde puede detener aquello que el Eterno ya determinó.
 
ESTA HISTORIA SIGUE OCURRIENDO HOY
La historia de Onán no terminó en Génesis. Sigue repitiéndose cada generación. Cada vez que alguien quiere las promesas sin obediencia.La autoridad sin servicio. La cosecha sin sembrar. La bendición sin compromiso. El ministerio sin carácter. El reconocimiento sin sacrificio. Cada vez que buscamos disfrutar de los beneficios del Reino evitando las responsabilidades del Reino... Estamos caminando por el mismo sendero que recorrió Onán.
 
BENDICIONES SIN RESPONSABILIDAD
La historia de Onán nunca fue solamente acerca de una relación íntima. Fue acerca de un hombre que quiso disfrutar de los privilegios del pacto, pero rechazó las responsabilidades del pacto. Y esa tentación sigue existiendo hoy. Muchos quieren las promesas de Adonay, pero no Su disciplina. Quieren la unción, pero no el proceso. Quieren la autoridad, pero no el servicio. Quieren la cosecha, pero no sembrar. Quieren que Adonay bendiga sus planes, mientras ellos evitan el compromiso que Él les pidió. El Reino de los Cielos no funciona así.
En las Escrituras, cada privilegio viene acompañado de una responsabilidad, y cada llamado exige fidelidad. La verdadera pregunta que deja este pasaje no es solamente qué hacemos con nuestro cuerpo.
 
La verdadera pregunta es:
¿Estamos usando los dones que Adonay nos dio para cumplir el propósito por el cual fuimos llamados... o solamente para satisfacer nuestros propios deseos?
Porque el mayor peligro para un creyente no es solamente caer en un pecado.
El mayor peligro es acostumbrarse a disfrutar de los beneficios del Reino mientras evita las responsabilidades del Reino!!!
 
 
Publicación de Claudio Ordoz

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