Tu esposa no es solo la mujer que camina a tu lado; es el regalo más precioso que Dios puso en tus manos después de Él mismo. Es tu compañera de pacto, tu ayuda idónea, tu hogar en esta tierra. Cuando la miras, no solo ves a una mujer: ves la gracia de Dios hecha compañía, consuelo y fuerza para tu vida.