Lázaro ya llevaba cuatro días muerto. Eso no fue accidental

Desde el punto de vista hebreo, los cuatro días de Lázaro tienen un significado muy profundo. La historia aparece en Juan 11. Cuando Jesús llegó, Lázaro ya llevaba cuatro días muerto. Eso no fue accidental.

 

En la cultura judía antigua existía la creencia de que el alma permanecía cerca del cuerpo durante tres días, esperando de alguna manera volver, pero al cuarto día ya no había esperanza porque el cuerpo comenzaba a descomponerse visiblemente. Por eso Marta dijo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.” — Juan 11:39.
 
Jesús esperó hasta el cuarto día para mostrar que el milagro no era una simple recuperación o algo natural. Él quería demostrar autoridad total sobre la muerte misma. Desde la perspectiva hebrea: tres días podían representar espera y transición, pero el cuarto día señalaba una condición completamente imposible para el hombre. Entonces Jesús llamó: “¡Lázaro, ven fuera!” Y el muerto salió del sepulcro.
 
 
Este milagro tenía varios propósitos: revelar la gloria de Dios, fortalecer la fe de los discípulos y mostrar que Jesús tiene poder sobre la vida y la muerte.
También muchos ven un símbolo profético: Lázaro salió atado con vendas, porque volvió a la vida terrenal y luego moriría otra vez. Pero la resurrección de Jesús sería diferente: una victoria definitiva sobre la muerte. Por eso Jesús declaró antes del milagro: “Yo soy la resurrección y la vida.” — Juan 11:25
 
Publicación de Aristy 2.0

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