Ve a la iglesia, estés como estés

Si has tenido relaciones antes del matrimonio… ve a la iglesia, aun así. Si estás luchando con una adicción y hay días en los que sientes que no puedes más… ve a la iglesia, aun así.

 

Si anoche te equivocaste, si bebiste, si gritaste, si volviste a caer en lo que prometiste dejar… ve a la iglesia, aun así.
Si estás confundido con lo que sientes, con tus decisiones o incluso con quién eres… ve a la iglesia, aun así.
Si tienes hábitos que te cuesta soltar, si estás peleando contigo mismo en silencio, si sonríes por fuera pero por dentro estás cansado… ve a la iglesia, aun así.
 
No vayas cuando “ya estés bien”. No vayas cuando “ya seas perfecto”. No vayas cuando “ya hayas cambiado”.
Ve ahora. Así. Tal como estás.
 
La iglesia no es un museo de santos impecables, es un hospital para almas heridas. Es el lugar donde los rotos encuentran esperanza, los culpables encuentran perdón y los cansados encuentran descanso.
Aquí nadie es perfecto. Todos estamos en proceso. Todos estamos siendo transformados paso a paso.
 
La gracia de Dios no se activa cuando lo hacemos todo bien. La gracia de Dios nos alcanza cuando reconocemos que lo necesitamos.
Su amor no depende de tu historial. Su misericordia no se agota con tus errores. Su llamado no se cancela por tus caídas.
Ve a la iglesia tal y como estás… y permite que Dios haga en ti lo que tú solo no has podido hacer. Porque el primer paso no es ser perfecto.
Es acercarte.
Fuente: Cantares 4:1

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.