Cinco ataques del infierno sobre la familia

Dios le habló al pastor Robert Acosta que este cierre de ayuno sería POR LA FAMILIA. Cuando no hacemos lo que teníamos que hacer, tal vez seguimos viniendo a la iglesia, pero no hacemos lo que él nos indica que tengamos que hacer. Entonces, el diablo puede romper algunos muros, cuando cambiamos roles.

Y quiero hablarte, de cinco ataques del infierno sobre la familia:

  1. UN ATAQUE, ES PARA APAGAR EL FUEGO DEL ALTAR EN LA CASA.

¿Qué es el fuego del altar? La Biblia dice que el Espíritu Santo es como fuego, la palabra de Dios como fuego. Y dice que hay un muro que Dios hace y dice, y yo seré por muro de fuego alrededor de vosotros. Si el Espíritu de Dios está llenando la casa y forma un muro de fuego, no hay león ni serpiente que se pueda acercar. Pero si nosotros permitimos, si el diablo logra apagar el fuego, entonces entra. Un ataque del infierno es que se apague el fuego en la casa. Que dejemos el altar familiar, la oración en la familia, la lectura de la palabra en la familia, por un montón de cosas.

Y si el fuego se apaga o comenzamos a levantar fuegos extraños: en vez de buscar la presencia del Señor, no sé, hacemos otras cosas más livianas, más fáciles, dejamos de orar, dejamos de servir, de venir a la iglesia, de comprometernos con Dios y hacemos cosas más livianas, puede pasar lo de Nadab y Abiú, hijos de Aarón, que tomaron cada uno su incensario y pusieron en ellos fuego sobre el cual pusieron incienso y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño que Él nunca les mandó y salió fuego delante de Jehová y los quemó y murieron delante de Jehová. Cuando traemos fuego extraño, cosas que parecen cristianas, pero no lo son y lo queremos poner en la familia, se pueden perder generaciones. Fue lo que pasó en la familia de Nadab y Abiú. Trajeron un fuego que no era de Dios. Puede ser ahora el fuego del carnaval, puede ser un montón de cosas, Halloween o tantas otras cosas que uno ve en la tele o escucha por ahí, el judaizar, no sé, cuántas cosas pueden ser, pero que luego afecta a las próximas generaciones.

Pero qué diferente es cuando traemos el fuego del Espíritu Santo.

2da. de Samuel, capítulo 6, verso 11 Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-Edom geteo tres meses y bendijo Jehová a Obed-Edom y a toda su casa.

Cuando lo que traemos es el fuego del Espíritu Santo a nuestras casas, la protección de Dios llega, la bendición de Dios llega, la abundancia de Dios llega, la paz de Dios llega. Cuando traemos el fuego de la amargura, de la queja, el reclamo, no sé, las peleas, todo eso va rompiendo, fisurando el muro y entonces Satanás puede entrar con su veneno. Pero nos vamos a levantar. Nos vamos a levantar en guerra esta semana y este mes de marzo. Y vamos a volver a levantar el fuego, para que arda el fuego del Espíritu Santo en nuestras casas. Una de las cosas que hacía el sacerdote cuando entraba para poner el incienso en el altar de la oración, es que primero agregaba más aceite y corría el pabilo, el trapito que estaba más arriba y entonces volvía a iluminar. Y eso se llamaba avivar. Y eso necesitamos en nuestras casas. Necesitamos orar, sí, y necesitamos pedir que se vuelva a avivar el fuego del Espíritu Santo en nuestras casas.

Lo primero que le dije era volver a recuperar el fuego del altar. En todas las casas había fuego antes.

Ahora tenemos pava eléctrica, cocina eléctrica, eh, no sé qué, tenemos un montón de cosas, pero no tenemos fuego. El fuego, a veces, ahora todavía hay garrafa de gas, pero no se hace como antes. ¿Cómo se hacía el fuego antes?

Con leña. Y entonces ponían la cocina a leña temprano en la mañana, lo guardaban porque mientras que estaban haciendo mates, hacían mermelada y después hacían el pan, porque tenían la cocina ahí todo el día, no sé, 45 grados, pero igual se hacía la cocina a leña. ¿Era así o no?

Tenías el calor en la casa, tenías todo un poco. Pero también tenías el fuego y entonces el fuego, cuando hacía frío uno ponía y se llamaba, ¿cómo se llamaba ahí? ¿Cómo se llamaba el fuego donde uno se calentaba en el medio de la casa? Hogar.

Un hogar. Por eso una casa se transforma en hogar cuando hay fuego. Así que vamos a recuperar el fuego en nuestros hogares. Y vamos a restaurar y clamar para recuperar la relación generacional.

 

  1. LO SEGUNDO QUE VAMOS A ENFRENTAR Y EL DIABLO INTENTA CON TODO EL CORAZÓN SU ATAQUE SOBRE LA FAMILIA ES PARA SEPARAR A PADRES E HIJOS

Y cuánto más en este tiempo, porque las diferencias de palabras, la diferencia generacional ha hecho que los jóvenes hablen un idioma que los españoles no entienden. ¿Entienden?

Padre- ¿Qué me dijiste, hijo?

Hijo/a-No, ahí no vas a tener que poner en el Instagram

Padre- ¿El qué? Ah, es que yo no entiendo esto, hijo.

Y esa es la alarma que no entienden, Y uno le dice, ¡pero no me hablaste!

Incluso la gran cantidad de actividades distintas que tenemos. Solo con 20 años de diferencia, una generación. No solo es la tecnología, son los horarios. Horarios diferentes, actividades diferentes.

La mayoría de los jóvenes o están sumidos en la tecnología o en un montón de actividades, fútbol, natación, deporte, música, eh, inglés, español, portugués, italiano, chino, francés, astronauta. Y entonces uno hace una cosa, el otro hace otra cosa, cuando llegan ni siquiera hay tema para hablar.

Pero la antigüedad no era así. Es más, hace pocos años no era así. Hasta trabajaban juntos, las mamás cocinaban con las hijas. Hoy llaman al delivery. Y la gente ni sabe cómo se cocina, ni cómo le van a enseñar a cocinar. O comida congelada.

Algunos jóvenes creen que la leche en polvo es que se le ralla a la vaca. No saben que el tomate sale de una planta, piensan que sale de una lata.

Pero antes se hacían las cosas juntos, se trabajaba juntos. El papá sabía cómo se ponía un tornillo en la pared, un clavo en la pared, y le enseñaba al hijo. Pero hoy no saben. Hoy no saben cómo hacerlo.

Antes comían juntos.

Hoy uno come a una hora, come acá, el otro come allá en el trabajo, el otro come a las 12, el otro come a las 2.

Comían juntos y mientras que comían hablaban, se ponía orden. Decían, "Bueno, ¿sabes lo que hizo este?, bueno, nada más eso, sino, ¡paf!, que le dio una patada o algo, pero se ponía orden. ¿Sí o no?

Cuanto más desconectado, menos orden, menos vas a poder compartir, menos te vas a reír.

Jugaban juntos. Porque uno jugaba a la bolita, el otro jugaba a la mamá que cosía y le enseñaba a coser, le enseñaba a bordar, otro jugaba a remontar un barrilete. A la pelota, claro. Jugaban al trompo. Sé que es chino para una generación.

Pero hoy los juegos son todos virtuales. Entonces, los ojos tienen más daño, saben que uno de los graves problemas que tienen los chinos es elo estrabismo, o sea, se les cruzan los ojos de tanto que están acá. También le sale artrosis en los dedos, artritis en la mano de tanto que están ahí, en el celular. Tensiones.

El padre le pregunta al hijo qué está haciendo, "estoy jugando con mi amigo, estamos acá jugando." Y su amigo está en Australia.

No hay relación en la familia, no te peleas acá con tu mamá, no te peleas acá con una chancleta como antes. Ese privilegio que teníamos antes. Sí, nos quedaba aquí en la pierna escrito Pampero.

Antes hablaban. Hoy escriben.

Yo le digo a algunos de los colaboradores, de los discípulos asistentes, eh, "Llamále a fulano y decirle tal cosa." Al ratito digo, "¿Qué te dijo?", y estoy esperando que me respondan. Le digo, "Pero yo te dije que hables." Yo soy de la generación de los que todavía hablamos. Pero no hablan. Y entonces después cuando están en una reunión tampoco hablan, porque no saben cómo se hablar. Y para hablar con otro se mandan mensajes y están todos en la misma onda, acá sentados. ¿Sí o no?

¿Por qué?

Porque es un ataque para romper relaciones generacionales.

Malaquías 4:5-6 dice así: ”He aquí, dice el Señor, He aquí, yo os envío el profeta Elías antes que venga el día de Jehová grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga e hiera la tierra con maldición”. Fíjate lo que es Dios cuidando tu casa, tu familia, tu relación generacional. Fíjense, la maldición que es cuando hay corte generacional, no hay relación padres e hijos.

Y cómo Dios honra a los hijos que honran a los padres. Dice que una de las honras que Dios le da, la bendición es larga vida. Así que vamos a orar para quebrar esa esa barrera generacional o esa barrera que quiere el diablo poner para dividir padres e hijos y en este ayuno vamos a clamar por la restauración de relaciones entre padres e hijos en el nombre de Jesús de Nazaret.

  1. EL DIABLO ESTÁ AFANADO POR DESTRUIR EL DISEÑO MATRIMONIAL

Y el ataque es hacia nuestros matrimonios Si ustedes creen que el ataque de Rusia a Ucrania es fuerte, esos son balas que destruyen vidas. Pero el ataque del infierno es mucho más feroz que el de la guerra. Porque si destruyen matrimonios, destruyen generaciones.

El divorcio se ha puesto como de moda. Y dice las escrituras en Malaquías 2:16, nueva versión internacional, "Yo aborrezco el divorcio, dice el Señor Dios de Israel. Al que encubre, al que cubre de violencia sus vestiduras, dice el Señor Todopoderoso.

Así que cuídense en su espíritu y no sean prisioneros.

En 1ra. de Pedro, capítulo 3, verso 1, la Nueva Traducción Viviente dice, "De la misma manera, ustedes esposas tienen que aceptar la autoridad de sus esposos. Entonces, aun cuando alguno de ellos se niegue a obedecer el evangelio, la buena noticia, la vida recta de ustedes les hablará sin palabras y ellos serán ganados al observar la vida pura y la conducta respetuosa de ustedes. No se irriten, perdón, no se interesen tanto por la belleza externa, los peinados extravagantes, las joyas costosas y la ropa elegante. En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios. Así como lucían hermosas las santas mujeres de la antigüedad, ellas confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos.

Por ejemplo, Sara obedecía a su esposo, Abraham, y lo llamaba Señor.

Ustedes son sus hijas cuando hacen lo correcto, sin temor a lo que sus esposos pudieran hacer. De la misma manera ustedes maridos, deben tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátenla como con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios nos ha dado. Trátala como te he dicho para que nada estorbe tus oraciones.

Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Compadézcanse unos de otros, ámense como hermanos y hermanas y sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde. No paguen mal por mal. No respondan con insultos cuando la gente los insulte. Por el contrario, contesten con una bendición. A esto los ha llamado Dios y él los bendecirá por hacerlo.

Pues las escrituras dicen, "Si quieres disfrutar de la vida y ver muchos días felices, refrena tu lengua de hablar el mal y tus labios de decir mentiras. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y esfuérzate por mantenerla.

Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno y sus oídos están abiertos a sus oraciones, pero el Señor aparta su rostro de los que hacen lo malo.

Las escrituras nos dejan muchos consejos tanto a las esposas como a los esposos, porque uno de los deseos de Dios es que podamos reflejar el diseño de Dios, el diseño de Dios en la familia y el diseño de Dios en el matrimonio. Por eso es tan intenso el ataque del infierno. Y peleemos porque Dios quiere darnos la victoria y Dios es el Señor de todas las cosas.

Cada uno terminará tomando su decisión al final, pero nosotros siempre hemos peleado, hemos orado, hemos ayunado y estaremos tranquilos que hicimos nuestra parte, lo que teníamos que hacer, fue hecho.

 

  1. EL DIABLO INTENTARÁ QUITAR EL PROPÓSITO ETERNO DE LA FAMILIA

Cuando nosotros nos casamos, la mayoría de las personas cuando se casan no entienden que Dios tiene un propósito eterno en el matrimonio, en la familia.

Uno se casa y piensa, vamos a casarnos para tener intimidad, para tener una casa, para trabajar y tener hijos, para tener un auto, una moto, vamos a trabajar juntos y entonces uno ve lo que tiene ahora, pero no se da cuenta, que Dios tiene un propósito para cada hogar y en ese hogar Dios quiere resplandecer con su gloria, pero también con el propósito para tu vida, para tus hijos.

Cuando no infundimos el propósito en la vida de nuestros hijos, entonces son llevados por el viento. Y el joven tiene que buscar por allá, por acá, porque no han crecido sabiendo de que Dios tenía un plan para ellos, un diseño para ellos, un propósito eterno para sus vidas.

Pero en este tiempo vamos a recuperar los propósitos eternos y si no lo sabían lo vamos a buscar, pero el diablo no nos va a robar la razón por la que tenemos una familia, que va a tener muros empoderados, fuego de Dios, restaurando relaciones generacionales, fortaleciendo nuestro matrimonio y encontrando el propósito eterno para nuestras familias.

  1. EL DIABLO VA A INTENTAR A QUE ASUMAS QUE ALGUNO DE LA FAMILIA ES ASÍ Y QUE SE VA A PERDER

Muchos dicen lo vamos a intentar por todo y este ya está así, ya listo. No se puede hacer nada con él, ni nada la vida que tiene.

Orando nos vamos a enfrentar a ello, porque las escrituras no dicen eso. Las escrituras dicen que Dios puede revertir cualquier situación en nuestros hogares.

La Biblia dice que, si nosotros podemos pelear por nuestras esposas, por nuestros esposos, bueno, las que tienen esposos, ¿no? Los esposos, los hijos, por los padres, podemos llevarlos de nuevo a una salvación, a un conocimiento y una vida eterna. Fíjate lo que dice Hechos de los Apóstoles, capítulo 16, verso 28. Pablo estaba con Silas preso, allí en la cárcel y entonces y ellos estaban cantando, adorando a medianoche, pero Dios envió un terremoto, Dios envió que las cárceles se abran, que las cadenas se rompan y entonces el carcelero que estaba afuera tenía que dar cuenta por su propia vida a causa de lo que pasaba con los presos. Si un preso se escapaba, él tenía que morir. Pero él no quería pasar por el sufrimiento de la tortura antes de morir y entonces decidió que estaba a punto de suicidarse. Y en ese momento Pablo clamó a gran voz diciendo, "No te hagas ningún daño, pues todos estamos aquí." Él entonces viendo la luz se precipitó adentro y temblando se postró a los pies de Pablo y Silas, un soldado romano delante de un preso que era Pablo y Silas de rodillas y sacudiéndolo le dijo, "Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?" Y ellos le dijeron, "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Tú y tu casa."

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