Cuando viene la unción, viene la revelación de quién eres

Cuando la gente vio a Jesús, estaban viendo a un hombre, pero no podían ver quién realmente era Él. (El hijo de Dios que vino al mundo para salvación). Ni nosotros mismos sabemos quiénes somos hasta que Dios nos revela. Cuando viene la unción del Espíritu Santo, ahí es cuando saca el rey que hay en cada uno. Pasamos a ser como David: de haber sido un pastor de ovejas, pasó a ser un rey.

No importa cómo la gente te vea o cómo te han tratado, cuando recibes la unción, sabes quién eres en Él.

Es por eso que si no sabes quién eres, el diablo te engañará siempre; si no sabes lo que Dios hizo por ti, estarás dando vueltas en la frustración, porque no te ha sido revelado el amor del Padre. Solo te vas a poder posicionar en Dios cuando recibes la unción; va a haber un cambio en tu vida.

Si buscas primeramente el reino de los cielos, lo demás vendrá por añadidura y Dios no solo te está esperando para resolver tu problema.
Sino que nos estaba esperando con la unción para ungirnos como reyes y sacerdotes y no solo nos ministra: "El Espíritu de Dios está sobre mí por cuanto me ha ungido"; esa unción es la que pudre los yugos. Jesús dijo: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga".

Cuando tomamos el yugo de Jesús, su carga se vuelve ligera y liviana. Puedes pedir la unción, pero si no conoces lo que has recibido, seguirás como un mendigo.

Cuando caminamos con el Espíritu Santo, nos mantenemos unidos a Jesús y empezamos a caminar conforme a su voluntad. Cuando camines con Él, no te va a dar una carga tan grande que no puedas soportar, pero el desafío será más grande.

El gran trayecto que debo hacer, no lo puedo hacer solo; por eso es necesario que vaya con Jesús. El yugo que satanás nos pone es la amargura; esa es su voluntad.

Uno de aquellos yugos es lo económico; otro yugo del infierno es la enfermedad, el yugo espiritual que no te deja avanzar y el yugo de opresión familiar.

Entrégale al Señor esos yugos que te atan al infierno y confía, ¡porque la unción quiere venir sobre tu vida!

Pastor Robert Acosta, Centro Cristiano de Avivamiento, Resistencia, Chaco, Argentina

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