Incluso en la oscuridad, Dios sigue obrando. A veces, nuestras pruebas son oportunidades para experimentar su cuidado más profundamente. La fidelidad de Dios no depende de nuestra fidelidad. Aunque Israel había fallado, Dios no los abandonó. Lo mismo ocurre con nosotros. ¿Hay alguna situación difícil en la que hayas visto la mano de Dios sosteniéndote?
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lamentaciones 3:22-23).
