Antes de juzgar a otro… mira primero tu propio corazón

La llevaron ante Él, lista para ser juzgada y condenada. Todos tenían la mano levantada, la piedra lista, la sentencia en la boca… hasta que Jesús les dijo la frase que detuvo a todos: «El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en lanzar la piedra.»

«Y mirando a su alrededor, les dijo: Aquel de vosotros que esté sin pecado, lance contra ella la primera piedra.» -Juan 8:7

De uno en uno fueron bajando la mano. Porque cuando dejas de mirar el error de los demás y te miras a ti mismo… entiendes que todos necesitamos perdón.

Es muy fácil señalar lo que otros hacen mal. Es mucho más difícil reconocer lo que ocurre dentro de uno. Antes de juzgar, recuerda: tú también necesitas gracia. Y si Dios le perdonó y le dijo:

«Tampoco yo te condeno… ve y no peques más», aprende a hacer lo mismo: misericordia antes que juicio. 

Si hoy eliges ser misericordioso en lugar de juzgar, comenta: YO NECESITO GRACIA

Publicación de Pasado Místico

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