2 Reyes 7: 4-9 “Sería mejor ir y entregarnos al ejército arameo. Si ellos nos perdonan la vida, mucho mejor; pero si nos matan, igual habríamos muerto de hambre.” Pero cuando los leprosos se aproximaron al límite del campamento, ¡no había nadie! Fueron de carpa en carpa, comieron y bebieron vino, sacaron plata, oro y ropa, y escondieron todo. Finalmente se dijeron entre ellos: “Esto no está bien. Hoy es un día de buenas noticias, ¡y nosotros no lo hemos dicho a nadie! Si esperamos hasta la mañana, seguro que nos ocurre alguna calamidad. ¡Vamos, regresemos al palacio y contémosle a la gente!

Aquellos leprosos y los habitantes de toda esa nación, estaban hambrientos por el sitio del ejército arameo.

Podían haberse resignado a morir, pero tomaron la decisión de caminar hacia el enemigo y no solamente sobrevivieron ellos, sino que llevaron buenas noticias a toda la ciudad.

No esperes resignado; provoca un cambio.

Enfrenta tu problema, confiando en que así como Jesús venció, con el mismo poder, vencerás también.

Ora así: Padre Dios, al igual que esos leprosos, rompo con mi pasividad para enfrentar con fe y determinación mis problemas, creyendo que no solo tendré la victoria, sino que también seré un instrumento para llevar buenas noticias a todos. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Miércoles!