Cuando el joven se dio cuenta que era el Evangelio de San Marcos, la parte por la que se encontraba abierta aquella Biblia, miró al viejo y sin más le dijo:
- Señor, ¿de verdad usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?
- Sí, pero no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado? dijo el anciano.

- Claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión. Únicamente las personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros científicos dicen de todo eso.
- Y... ¿cree usted que es eso lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

El joven contestó:
- Como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba.
En la tarjeta decía:
Profesor Doctor Louis Pasteur, Director General del Instituto de Investigaciones Científicas Universidad Nacional de Francia.
"Cuanto más estudio la naturaleza, más me quedo sorprendido por la obra del Creador. La ciencia lleva a los hombres más cerca de Dios". (Louis Pasteur)

Tomado de la autobiografía de Louis Pasteur "A l’ombre de Pasteur. Souvenirs personnels". Le Mouvement Sanitaire, Paris 1938