Su condición había avanzado tanto que ya no podía caminar y necesitaba una silla de ruedas. También había perdido la capacidad de hablar. Ella cuenta que, en una de sus últimas visitas al hospital, le dijeron que su enfermedad estaba demasiado avanzada y que continuar con el tratamiento ya no ofrecía la esperanza que esperaban.
Pero ella decidió seguir creyendo en Dios. Una hermana la invitó a nuestra campaña en Ohio. Lo impactante es que yo nunca la había visto y nadie me había contado lo que estaba padeciendo. Durante el culto, mientras todos adoraban, me entregaron el micrófono. En ese momento sentí que el Señor me dirigía a mirar hacia el lado derecho, exactamente donde estaba esta mujer.
Y vino esta palabra: “¿Acaso Dios no puede sanar un cáncer terminal? ¡Dios puede sanar un cáncer terminal!” Yo no conocía su historia. Cuando llegó el momento de orar por los enfermos, ella pasó al frente. Después de la oración ocurrió algo que conmovió a todos: se levantó, comenzó a caminar y volvió a hablar.
Entre lágrimas decía: “¡Hoy puedo hablar! ¡Hoy puedo caminar!”
Pero el testimonio no terminó aquella noche. Días después regresó al hospital. Según relata la hermana, los médicos y el intérprete quedaron sorprendidos por el cambio que observaron y le preguntaron qué había sucedido.
Ella respondió: “Dios me sanó en la iglesia, en la campaña de Ohio.” Ayer ella misma publicó un video y me lo envió, contando lo sucedido en la campaña y lo que posteriormente le comunicaron en el hospital.
¡Toda la gloria, toda la honra y todo el poder sean para Dios! ¡Para Dios no hay nada imposible!
Nosotros compartimos su testimonio con alegría; el seguimiento médico y los estudios correspondientes son los que pueden documentar clínicamente su condición. “Al que cree todo le es posible.” — Marcos 9:23. Si crees que Dios todavía hace milagros, escribe AMÉN.
Evangelista Adan Chicas


