Ya no vivirás bajo tu nombre, tendrás la identidad que Dios te dio

Hubo palabras que quisieron convertirse en cadenas. Te hicieron sentir que no eras suficiente. Te hicieron creer que tus errores eran tu destino. Te juzgaron por una etapa de tu vida y quisieron convertirla en toda tu historia. Te rechazaron y, por un tiempo, comenzaste a mirarte con los mismos ojos con los que ellos te miraron. Pero se acabó.

 

Hay una voz que tiene más autoridad que todas las voces que alguna vez intentaron disminuirte: LA VOZ DE DIOS.
No importa cuántas veces te hayan señalado. No importa cuánto hayas llorado. No importa cuántas puertas se cerraron. No importa quién decidió marcharse.
Dios todavía puede hacer algo extraordinario con tu vida.
 
Lo que otros llamaron defecto, Dios puede convertirlo en una herramienta para tu propósito. Lo que otros despreciaron, Dios puede levantarlo. Lo que te hizo caer, Dios puede utilizarlo para enseñarte a permanecer de pie.
Y aquello que un día te avergonzó puede terminar convirtiéndose en el testimonio con el que ayudarás a alguien que hoy está atravesando lo mismo.
Tu historia no quedó congelada en el capítulo donde te lastimaron.
 
Dios todavía está escribiendo.
 
No eres la mujer que abandonaron. Eres la mujer que Dios sostuvo. No eres aquella que rechazaron. Eres aquella que Dios llamó. No eres tus equivocaciones.
Eres una vida que todavía puede ser transformada por Su gracia. No eres el diagnóstico que otros hicieron de ti. Eres una obra que Dios todavía está formando.
Así que deja de cargar nombres que nunca te pertenecieron. Devuelve al pasado lo que pertenece al pasado.
Ya no vivas intentando demostrarle a quienes te hirieron que estaban equivocados.
 
Tu transformación será suficiente respuesta. Tu paz será suficiente respuesta. Tu crecimiento será suficiente respuesta. Y tu fidelidad a Dios será más importante que cualquier aprobación humana.“Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” — 2 Corintios 5:17
 
Profetizo dobre ti:
Que Dios sane las partes de tu corazón que todavía duelen. Que te devuelva la seguridad que perdiste. Que rompa las palabras que se convirtieron en límites dentro de tu mente. Que te enseñe a verte como Él te ve. Que vuelvas a caminar sin pedir permiso para ocupar el lugar que Dios te asignó.
 
Y que aquello que intentó convertirse en tu final termine siendo solamente el comienzo de una versión de ti mucho más firme, sabia y cercana a Dios.
Decláralo con fe: “Ya no viviré bajo las etiquetas de mi pasado. Dios tiene la última palabra sobre mi vida. Soy Su obra, camino bajo Su gracia y confío en el propósito que Él está desarrollando en mí.”
Y Si cada día necesitas una palabra que fortalezca tu corazón, alimente tu fe y te recuerde que Dios todavía está trabajando en ti, aquí encontrarás un lugar para permanecer cerca de Su Palabra. ?️
Y si conoces a alguien que todavía está viviendo bajo una etiqueta que le pusieron hace años, haz que esta palabra llegue hasta su corazón. Quizás hoy Dios quiera recordarle que su historia todavía tiene capítulos hermosos por escribir.
 
Por Maritza Sánchez Gómez

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