Ella leyó Buenos días, Espíritu Santo del pastor Benny Hynn y algo cambió. No fue solo un libro… fue una puerta. Comenzó a hablar con el Espíritu Santo cada mañana, a buscarlo en lo secreto, a rendirle sus cargas. Y lo que antes era religión, se volvió relación. Lo que antes era rutina, se volvió presencia.