¿Qué vio Noé cuando terminó de construir el arca?

Un hombre arrodillado, agotado, cubierto de polvo y sudor, contempla lo imposible. Frente a él se levanta una estructura gigantesca de madera, el arca que llevó décadas construir. Pero lo que realmente captura su mirada no es el barco, es el cielo. Porque allá arriba, entre nubes tormentosas y fuego, aparece el rostro de Dios.

 

Durante años, Noé fue objeto de burla. Construyó un barco en tierra seca, lejos del mar, anunciando un diluvio que nadie creía posible. Sus vecinos se reían, sus contemporáneos lo ignoraban, el mundo entero seguía con su vida como si nada fuera a cambiar.
 
Pero Noé obedeció. No porque viera señales evidentes, sino porque Dios había hablado. Y cuando Dios habla, los que tienen fe actúan aunque no entiendan todo.
 
El arca no fue construida para salvar a las masas. Fue construida para salvar a los que creyeron. Noé predicó justicia durante ciento veinte años, pero solo su familia entró. No porque Dios fuera excluyente, sino porque la puerta estaba abierta y nadie más quiso entrar.
 
Cuando las lluvias comenzaron a caer, ya era tarde para construir. El tiempo de preparación había terminado. Y lo que parecía locura se reveló como la única salvación.
 
Esa imagen del rostro de Dios sobre el arca es un recordatorio eterno: Dios no abandona a los que le obedecen. Puede que el mundo no entienda lo que estás construyendo, puede que se burlen de tu fe, pero cuando llegue el momento, quedará claro quién tenía razón.
 
La pregunta no es si viene la tormenta. La pregunta es: ¿Estás construyendo tu arca?
 
Fuente: jesusesmiguia

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.