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Fuiste rico y no lo sabías

Un programa de televisión que vimos con Hilda nos impactó y generó toda una charla entre nosotros, analizando lo que acabábamos de ver.
El conductor lanzó una pregunta a una media docena de participantes muy relevantes. Se trataba de figuras muy exitosas y consagradas por el público.

 

El interrogante fue muy simple, pero desató respuestas muy emotivas (casi todos respondieron con los ojos llenos de lágrimas) y generó también contestaciones muy similares.
 
 
Esto nos llamó la atención: las respuestas eran casi idénticas.
 
 
La pregunta planteada fue la siguiente: Si ustedes tuviesen la posibilidad de retroceder en el tiempo, ¿cuál sería el momento más feliz que les tocó vivir y al cual desearían volver, aunque más no fuera por un par de horas?"
 
-Uno dijo: “Yo daría cualquier cosa por volver a reunirme, en la humilde casa donde me crié, con mis padres y mis cinco hermanos”.
 
 
Otra artista afirmó: “Yo quisiera volver a las hamacas, el tobogán y los juegos que había en la placita de mi barrio y a la que papá nos llevaba, junto a mis hermanas, todos los domingos a la tarde”.
 
 
“Yo era único hijo”, contó un tercero, “y teníamos un estilo de vida muy pobre, pero era muy feliz con mis padres. Desearía de todo corazón volver a las noches de invierno cuando mamá me tapaba en la cama, me ponía una bolsa de agua caliente en los pies y me contaba tantos cuentitos como fueran necesarios, para dormirme”.
 
 
Todos así, en ese mismo tono. Y todos con una hermosa autenticidad.
 
¡Y, vaya coincidencia! El mismo día, en un reportaje que le hicieron por zoom a Joan Manuel Serrat, le preguntaron algo muy similar: “¿Cuál fue la comida más sabrosa, el bocado más sofisticado que has probado en tu vida?”
 
El célebre cantante respondió: “Lo más rico que he probado y cuyo sabor lo llevaré eternamente, era el de la tortilla de berenjenas que hacía mi abuela cuando yo era muy niño”.
 
 
Si habrá probado manjares Serrat.
 
Si habrán recibido premios, y aplausos consagratorios y mimos que otorga el éxito aquellos otros entrevistados. Si habrán disfrutado los lujos más sofisticados.
 
 
 
Sin embargo, no añoraron esos lujos, sencillamente recordaron y desearon volver a la simpleza de la vida de otros tiempos, los momentos en familia, las expresiones simples de amor…
 
 
Hoy en día, querer las cosas simples es lo que hace a las personas especiales: un reencuentro con la familia en la pequeña casa materna, una tarde en la placita del barrio, una bolsa de agua caliente en la cama, la tortilla de berenjenas de la abuela. Nada más.
 
Algunos están viviendo momentos de enorme felicidad…y no se dan cuenta, y lo más triste, no lo cuidan...
 
 
Jesús nos enseñó en Mateo 6: 21 Reina Valera 1960: “No os acumuléis tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el moho corrompen, y los ladrones minan y roban; “sino acumulaos tesoros en los cielos, donde ni la polilla ni el moho corrompen, y donde los ladrones no minan ni roban. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” 2.
 
 
Por Marcelo Laffitte

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