En la palabra de Dios dice en Hebreos 11.7 NTV: “Por fe, Noé, cuando Dios le advirtió que habían de pasar cosas que todavía no podían verse, obedeció y construyó el arca para salvar a su familia”.

Dos desafíos para nosotros: obedecer y esforzarse.
Obedece: Aunque cueste, aunque duela, aunque no sea fácil, aunque sea ir contra la corriente, obedece. Aunque a veces no entiendas, aunque a veces no lo sientas... obedece.
Porque la fe funciona con obediencia. Al final verás la bendición sobre tu vida y la vida de tus hijos.

En cambio, en Hebreos 11.8 NTV la palabra dice “Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber adónde iba.
Esfuérzate: Como si todo dependiera de ti y de nadie más. La fe funciona con esfuerzo.

En 2Timoteo 2.6: El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
Gálatas 6.7 NTV: No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra.
Si uno no trabaja primero, si uno no siembra primero no hay cosecha. Y siempre se cosecha lo que se ha sembrado. No puedo pedirle a Dios que me dé algo por lo cual no he trabajado ni sembrado.

Por ejemplo:
No puedo pedirle a Dios que me dé un matrimonio sano y una familia en paz si no he trabajado por eso, cultivando una relación sana, de cuidado y respeto con mi esposa, con mis hijos, invirtiendo en ellos, dando lo mejor de mí.

No puedo pedirle a Dios que me dé un trabajo para lo cual no me preparé, ni estudié o me capacité antes. O pedirle a Dios que me aumenten el sueldo si no estoy trabajando y esforzándome para que me lo aumenten.

Sin duda que luego Dios nos sorprende y nos da más de lo que pedimos y esperamos, pero la obediencia y el esfuerzo van de la mano.
Pr. Claudio Claus
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