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¿Qué requiero para tener fe?

La obediencia y el esfuerzo son los requisitos indispensables que mira cualquier empleador para ver si tenemos predisposición a obedecer lo que se requiera y el esfuerzo que le ponemos, para realizar las tareas encomendadas. Sólo así conseguiremos el trabajo anhelado. Así es en todos los órdenes de la vida, de esos dos factores dependerá la calidad de hijo, esposo/a, empleado, deportista, artista quieras ser o lo que quieras emprender.

En la palabra de Dios dice en Hebreos 11.7 NTV: “Por fe, Noé, cuando Dios le advirtió que habían de pasar cosas que todavía no podían verse, obedeció y construyó el arca para salvar a su familia”.

Dos desafíos para nosotros: obedecer y esforzarse.

Obedece: Aunque cueste, aunque duela, aunque no sea fácil, aunque sea ir contra la corriente, obedece. Aunque a veces no entiendas, aunque a veces no lo sientas... obedece.

Porque la fe funciona con obediencia. Al final verás la bendición sobre tu vida y la vida de tus hijos.

En cambio, en Hebreos 11.8 NTV la palabra dice “Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber adónde iba.

Esfuérzate: Como si todo dependiera de ti y de nadie más. La fe funciona con esfuerzo.

En 2Timoteo 2.6: El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.

Gálatas 6.7 NTV: No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra.

Si uno no trabaja primero, si uno no siembra primero no hay cosecha. Y siempre se cosecha lo que se ha sembrado. No puedo pedirle a Dios que me dé algo por lo cual no he trabajado ni sembrado.

Por ejemplo:

 No puedo pedirle a Dios que me dé un matrimonio sano y una familia en paz si no he trabajado por eso, cultivando una relación sana, de cuidado y respeto con mi esposa, con mis hijos, invirtiendo en ellos, dando lo mejor de mí.

 No puedo pedirle a Dios que me dé un trabajo para lo cual no me preparé, ni estudié o me capacité antes. O pedirle a Dios que me aumenten el sueldo si no estoy trabajando y esforzándome para que me lo aumenten.

Sin duda que luego Dios nos sorprende y nos da más de lo que pedimos y esperamos, pero la obediencia y el esfuerzo van de la mano.

Pr. Claudio Claus

Centro Cristiano Puerta Abierta Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, Argentina

 

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