No necesitas devolver el daño para demostrar que tienes razón
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By Monica
Monica
Hay heridas que te dieron ganas de responder. Palabras que dolieron, traiciones que no esperabas y personas que te hicieron cosas que jamás les habrías hecho tú. Pero decidiste callar.
No porque fueras débil. No porque no tuvieras argumentos. Y mucho menos porque no pudieras defenderte. Decidiste no devolver el mismo daño porque entendiste que no necesitas convertirte en aquello que te lastimó para demostrar que tienes razón.
Quizás esa persona nunca entendió tu silencio. Quizás todavía piensa que ganó porque no respondiste. Pero no sabe cuántas veces lloraste, cuánto te costó perdonar y cuántas veces tuviste que dejar el asunto en las manos de Dios.
Y aunque nadie haya visto esa batalla, Dios sí la vio. Él vio cuando elegiste callar en lugar de destruir. Vio cuando pudiste responder y decidiste orar. Vio las lágrimas que escondiste. Vio lo que te hicieron cuando nadie más estaba mirando.
No confundas silencio con debilidad. Hay personas que no respondieron porque decidieron que Dios se encargaría de lo que ellas no podían resolver.
No busques venganza. No devuelvas mal por mal. Sigue caminando con el corazón limpio.
Porque llegará el día en que entenderás que Dios no estaba ignorando tu dolor; estaba viendo cómo respondías a él.
“No paguen a nadie mal por mal… no se venguen ustedes mismos, sino dejen lugar a la ira de Dios.”— Romanos 12:17-19
Dios vio tu silencio. Y también sabe cómo honrar a quien decidió no responder con la misma maldad que recibió.
Si alguna vez decidiste callar, perdonar y dejar la justicia en las manos de Dios, comparte esta palabra. Quizás alguien está atravesando exactamente lo mismo y necesita saber que Dios también vio sus lágrimas.