No maldigas a quien te hizo daño. Ora, perdona y sigue caminando
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By Monica
Monica
Hay heridas que te dan ganas de responder, explicar lo que pasó o hacer que la otra persona sienta lo mismo que tú sentiste. Pero no todo merece una respuesta y no toda batalla merece tus fuerzas.
No maldigas a quien te hizo daño. Ora, perdona y sigue caminando. No porque lo que hicieron estuvo bien, sino porque tu corazón vale demasiado como para vivir atado al dolor que alguien más provocó.
A veces la mayor victoria no es ver caer a quien te hirió, sino seguir adelante sin convertirte en aquello que te lastimó. Dios vio lo que pasó. Vio las lágrimas que nadie vio, escuchó las oraciones que hiciste en secreto y conoce toda la verdad.
“No tomen venganza, queridos hermanos, sino dejen el castigo en las manos de Dios.”— Romanos 12:19
Suelta la venganza. Dios sabe hacer justicia. Y cuando Dios se encarga, tú no necesitas ensuciarte las manos.
Si esta palabra te habló, compártela con alguien que está aprendiendo a soltar el dolor y dejar que Dios se encargue