El río estaba delante de ellos, profundo, imposible, levantando sus aguas como una muralla de temor. Pero cuando Dios da una promesa, ni las corrientes más fuertes pueden detener el camino de Su pueblo. “Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán… hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán.” Josué 3:17