Solo quiso evitar que el arca cayera al suelo, pero cuando la tocó con su mano, Dios lo fulminó al instante. David quería traer el arca de Dios a Jerusalén. Era un día de fiesta y todo Israel celebraba con música y danzas. Pusieron el arca sobre un carro nuevo y la llevaban con alegría. Pero cuando llegaron a la era de Nacón, los bueyes tropezaron y el arca se tambaleó.