A veces no entendemos por qué Dios permite ciertas batallas… Por qué algunas lágrimas duran tanto. Por qué el proceso parece tan pesado. Por qué el silencio del cielo duele más que la misma prueba.“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” — 2 Corintios 4:17