Dios te está entrenando para algo más grande

A veces no entendemos por qué Dios permite ciertas batallas… Por qué algunas lágrimas duran tanto. Por qué el proceso parece tan pesado. Por qué el silencio del cielo duele más que la misma prueba.“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” — 2 Corintios 4:17

 

 
Pero lo que hoy sientes como fuego… mañana entenderás que era entrenamiento divino. Dios no está ignorando tu dolor. Él está formando algo dentro de ti que no podría nacer en la comodidad.
 
Está entrenando tu fe para que no dependa de las circunstancias. Está fortaleciendo tu espíritu para que permanezcas firme cuando otros se rindan. Está desarrollando discernimiento, resistencia y autoridad espiritual dentro de ti. Está preparando tus manos para levantar a otros que un día estarán donde tú estuviste.
 
Hay procesos que no tienen sentido mientras los vivimos… pero después descubrimos que cada batalla tenía propósito.
José fue entrenado en el rechazo.
David fue entrenado en el desierto.
Moisés fue entrenado en el silencio.
Ester fue entrenada en secreto antes de caminar en propósito.
Y Jesús mismo pasó por el desierto antes de manifestar Su gloria.
 
 
Dios nunca desperdicia una temporada difícil.
Lo que intentó romperte… será el testimonio que levantará a otros.
Lo que hoy te hace llorar… mañana será la prueba de que Dios sostuvo tu vida.
Y aunque ahora no veas resultados, el cielo sigue trabajando detrás de cada oración, detrás de cada noche difícil y detrás de cada batalla silenciosa.
Tal vez pensaste que estabas perdiendo fuerza… pero en realidad estabas siendo equipado.
Tal vez creíste que Dios te había olvidado… pero Él estaba formando una versión más fuerte, más sabia y más llena de Su presencia.
Porque el fuego no vino para destruirte… vino para refinarte.
Y cuando esta temporada termine, no saldrás igual.
 
Saldrás: Más fuerte. Más madura. Más llena de fe. Más sensible a la voz de Dios. Más preparada para el propósito que viene.
Recuerda esto: Dios no entrena a cualquiera. Él entrena a quienes llevará a un nuevo nivel de propósito, autoridad y gloria.
Declaración de fe: Padre, aunque no entienda cada proceso, confiaré en Ti. Sé que cada batalla está produciendo fortaleza dentro de mí. No me rendiré en medio del fuego, porque Tú estás formando algo eterno en mi vida. Transforma mi dolor en propósito y mi proceso en testimonio. En el nombre de Jesús, Amén.
Si crees que Dios te está fortaleciendo en medio de tu proceso, escribe:
“Estoy siendo entrenado(a) para algo más grande.”
 

Publicación de Maritza Sánchez Gómez

 
 

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.