Los ataques del enemigo hacia una mujer de fe

A veces los ataques más fuertes llegan cuando una mujer está intentando mantenerse firme, creyendo, orando y esperando. Y muchas mujeres de fe sienten que el enemigo no siempre ataca primero el cuerpo… sino:

 

* la esperanza
* la mente
* la identidad
* La Paz
* y la confianza en Dios.
 
La Biblia muestra constantemente a mujeres atravesando temporadas de dolor, espera, pérdida y silencio:
* Ester enfrentó temor antes de caminar en propósito.
* María tuvo que confiar aun sin entender todo el proceso.
* La mujer del flujo de sangre sufrió años antes de tocar el manto de Jesús.
El enemigo suele susurrar cosas como:
* “Dios te abandonó.”
* “No eres suficiente.”
* “Ya no hay esperanza.”
* “Tu dolor define tu futuro.”
Pero la fe muchas veces no se ve como alguien que nunca llora.
 
La fe también se ve como una mujer cansada que, aun llorando, decide no soltar completamente la mano de Dios.
La guerra espiritual muchas veces intenta:
* aislarte,
* llenarte de miedo,
* agotarte emocionalmente,
* hacerte sentir olvidada,
* o apagar tu deseo de seguir creyendo.
Pero incluso en la Biblia, Dios se acercaba mucho a los quebrantados. No solo a los fuertes.
Un versículo que muchas mujeres abrazan en temporadas así es:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo.” — Isaías 41:10
Tu dolor no cancela tu fe. A veces una mujer de fe también necesita descansar, llorar, preguntar y simplemente sobrevivir un día a la vez.
 
Publicación de Lilian Rods

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