Había un hombre llamado Zelofehad que murió dejando solo cinco hijas (Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa). Según la ley, ellas quedarían en la calle, en la miseria total. Cualquier persona en su lugar habría bajado la cabeza diciendo: "Es la voluntad de Dios, así es la ley". ¡Pero estas cinco mujeres hicieron algo impensable! Se pararon frente a Moisés, el sacerdote, los príncipes y toda la congregación, y exigieron su herencia.




