¿Qué tienes en tu casa? te dice Dios

A veces la vida coloca a la mujer en momentos donde todo parece derrumbarse. Responsabilidades, preocupaciones, deudas, cansancio del alma y la sensación de que ya no queda nada más para dar. Así estaba aquella viuda en tiempos del profeta Eliseo: sola, angustiada y a punto de perder lo más valioso que tenía.

 

Pero en medio de su crisis, Dios le hizo una pregunta poderosa: “¿Qué tienes en tu casa?”
Ella pensó que era muy poco. Solo una vasija con aceite. Nada impresionante, nada grande. Pero Dios no necesita abundancia para comenzar un milagro.
Muchas mujeres sienten que lo han dado todo: amor, esfuerzo, sacrificio, lágrimas. Y miran su vida pensando que ya no queda nada. Pero Dios todavía ve aceite donde tú solo ves escasez.
 
Ese aceite representa lo que aún vive dentro de ti: tu fe, tu fuerza, tu capacidad de levantarte otra vez, tu corazón que sigue creyendo aunque haya sido herido. Cuando aquella mujer obedeció, el aceite comenzó a multiplicarse. Vasija tras vasija se llenaba. Y el aceite solo se detuvo cuando ya no había más recipientes. Esto nos recuerda que la provisión de Dios es mayor que nuestras crisis.
 
Mujer, tal vez hoy sientes que lo que tienes es poco. Poca fuerza, poca esperanza, pocas respuestas. Pero si lo pones en las manos de Dios, lo poco puede convertirse en suficiente, y lo suficiente en abundancia.
Dios no se ha olvidado de ti.
Aún hay aceite en tu casa.
 
La historia de la esposa de uno de los hijos de los profetas en tiempos de Eliseo aparece en 2 Reyes 4:1-7. Aunque la Biblia no menciona su nombre, su historia es una de las más poderosas sobre fe, provisión y la intervención de Dios en medio de la crisis.
Fuente: Mujer Virtuosa

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