Las lágrimas que presentas ante Dios nunca vuelven vacías
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By Monica
Monica
Ana llegó al templo estéril, pero salió madre de un profeta. Ella entró con dolor, humillación y silencio… pero salió con promesa, propósito y vida.Las lágrimas que presentas ante Dios nunca vuelven vacías.
Porque cuando tus lágrimas caen en la presencia correcta, Dios las convierte en semillas proféticas.
Lo que hoy te rompe, mañana parirá destino.
Lo que hoy parece demora, mañana será evidencia de que Dios nunca te ignoró, solo te preparaba.
Ana no recibió cualquier hijo: recibió al profeta que abriría una nueva era para Israel.
Eso es lo que Dios hace con los que claman desde el alma: de tu esterilidad nace tu mayor testimonio, de tu llanto nace tu milagro y de tu dolor nace tu propósito.
“Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.”— 1 Samuel 1:27
Declara sobre tu vida: Mis lágrimas no son pérdidas; son ofrendas que Dios transforma en milagros.