ES una persona....

Cuando descubrí que el Espíritu Santo es una persona… mi vida dejó de ser religión y se convirtió en relación. Yo crecí escuchando del Espíritu Santo como “algo”, como una fuerza, como una emoción que se sentía en ciertos momentos de la iglesia. Pensaba que era solo esa sensación que te eriza la piel cuando cantas o lloras en el altar. Pero no lo conocía… no hablaba con Él… no le consultaba nada.

 

Un día, en medio de una reunión, mientras todos oraban, yo estaba quebrado. No tenía fuerzas. Mi corazón estaba cargado de dudas, luchas internas y errores que me avergonzaban. Bajé mi cabeza y dije casi en susurro:
—“Espíritu Santo… si eres real, háblame.”
 
No escuché una voz audible, pero sentí algo profundo, claro y suave dentro de mí. No era emoción. No era sugestión. Era dirección. Era consuelo. Era alguien. Por primera vez entendí que Él: Me guiaba. Me corregía con amor. Me consolaba cuando nadie entendía mi dolor. Me advertía antes de cometer errores. Me daba paz en medio del caos.
 
Empecé a hablarle cada día. En el trabajo, en la casa, en el transporte. Le preguntaba cosas sencillas: “¿Qué hago?”, “¿Qué digo?”, “¿Me conviene esto?” Y muchas veces sentía esa impresión interna que me decía: “No”, o “Espera”, o “Confía”.
 
Hubo un momento que marcó mi vida. Estaba a punto de tomar una decisión que parecía buena, pero algo dentro de mí estaba inquieto. Oré y sentí claramente que no debía hacerlo. Me costó obedecer… pero obedecí. Meses después supe que esa decisión me habría traído dolor y consecuencias graves. Ese día entendí: Él no solo me consuela… me protege.
 
Desde entonces, mi relación con Dios cambió. Ya no oro solo para pedir. Ahora converso. Ya no busco solo sentir. Busco obedecer. Ya no camino solo.
 
Descubrí que el Espíritu Santo no es una energía. Es un amigo fiel. Es un consejero sabio. Es un defensor cuando el enemigo acusa. Es presencia constante.
Y lo más hermoso es que no hace acepción de personas. No necesitas ser perfecto. Solo necesitas abrir tu corazón.
 
Hoy puedo decir con seguridad: Mi vida no es perfecta, pero es guiada. No estoy libre de luchas, pero nunca estoy solo. No tengo todas las respuestas, pero tengo al que me guía a toda verdad. Y si tú también lo descubres como persona… tu vida jamás volverá a ser igual.
 
Fuente: Generación Escogida

Suscríbete a nuestro boletín de novedades

Te vamos a comunicar lo más destacado.
Solo una vez por semana te enviaremos notas seleccionadas de nuestra web.