La obediencia marcó el inicio de una transición. Ellos dejaron la orilla, lo conocido, para entrar en un trayecto incierto. No sabían cómo Jesús los alcanzaría ni qué encontrarían en el camino. Sin embargo, obedecieron. Allí comienza una verdad espiritual profunda: muchas etapas nuevas no empiezan con claridad, sino con obediencia.
En medio del trayecto, apareció la tormenta. El caos no fue señal de desobediencia, sino parte del proceso. A menudo pensamos que, si obedecemos a Dios, todo debería fluir sin dificultad. Pero la Biblia muestra otra realidad: obedecer no nos exime de las tormentas, nos prepara para atravesarlas.
Aunque Jesús no estaba físicamente en la barca, no estaba ausente. Mientras los discípulos luchaban contra el viento, Él oraba y los observaba. Ellos no podían verlo, pero Él sí los veía. La distancia nunca anuló su cuidado.
Este devocional nos recuerda que no todas las transiciones vienen acompañadas de respuestas inmediatas, pero todas tienen propósito. Dios usa los trayectos para formar nuestro carácter y fortalecer nuestra fe. A veces, lo que parece un retraso o una dificultad es el escenario donde Dios está trabajando más profundamente.

Hoy, tal vez estés en una barca que avanza sin rumbo claro. Recordá esto: obedecer a Dios siempre es el primer paso correcto, aun cuando no entendamos el resto del camino. Él ve más de lo que nosotros vemos y nunca pierde de vista a los que confían en su voz.
ORACIÓN: Dios, ayúdame a ser obediente a tu voz, porque sé que por más de que me cueste, tus planes son mejores. Quita el miedo y la duda de mi vida, porque me impiden confiar en tus promesas en tiempos de caos. En el nombre de Jesús, Amén.
CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA.
Sáenz Peña-Chaco.


