Santiago 1:12 (NVI): “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.”
Pero este versículo nos ofrece una verdad alentadora: el sufrimiento con propósito no es en vano. Santiago nos recuerda que cada prueba que resistimos se convierte en una oportunidad de ser aprobados. No porque Dios disfrute de nuestro dolor, sino porque en medio de él nos forma, nos fortalece y nos prepara para recibir algo eterno: la corona de la vida.

Esa corona no es un símbolo cualquiera; representa reconocimiento, victoria y honor. En los tiempos bíblicos, las coronas se otorgaban a reyes o a vencedores de una carrera. Que Dios prometa una corona significa que Él valora tu resistencia, que ve tus lágrimas y tu fidelidad, y que tu esfuerzo no pasará desapercibido.
Cuando seguimos firmes en medio de las pruebas, aunque el enemigo quiera quebrarnos, aunque el cansancio nos empuje al límite, Dios está moldeando nuestro carácter. Cada batalla soportada con fe deja una marca de madurez y una señal de aprobación divina.
Por eso, no te rindas. Si estás atravesando un tiempo difícil, recordá esto: la corona ya está preparada, solo necesitas seguir caminando. Las pruebas no duran para siempre, pero la recompensa de los que aman a Dios sí. El dolor no define tu final, solo te impulsa hacia una victoria mayor.

Dios no ignora tu esfuerzo ni tu fidelidad; Él promete reconocimiento, honor y vida eterna para quienes perseveran en medio de la prueba.
ORACION: Señor, fortalece mi fe cuando las pruebas me cansen, ayúdame a resistir con esperanza, sabiendo que tu recompensa es segura. Que mi fidelidad en la prueba sea testimonio de tu amor. Y que un día pueda recibir la corona de vida que prometiste. Amén.
CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA.
Sáenz Peña. Chaco.


