Salmo 128.1-2: Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien.
Isaías 3.10: Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.

Todos en la vida hemos experimentado alguna clase de fracaso, pero el fracaso no debe ser un motivo para que abandonemos la carrera.