Jesús nos espera en la playa de nuestra vida

Cuando estamos en esa noche larga de la espera, en medio de un mar de circunstancias difíciles, y no pasa nada, es el momento para escuchar al Señor y obedecerle. Tenemos una red, ¿Qué hacemos con esa red? ¿Qué hacemos con lo que Dios nos ha dado? ¿Tenemos una actitud obediente?
La obediencia trae bendición y aun añade el maravilloso encuentro con Jesús. Allí ellos reconocieron al Señor, hablaron con Él, fueron alimentados por Él, descansaron con Él en la playa.
 
“Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.”
 
 
Este impactante relato me trae a memoria esas experiencias donde se navega mar adentro en los vaivenes de la vida, y necesitamos indefectiblemente cambiar la dirección y volver a los pies de Cristo, humillarnos, quebrantarnos y allí en la presencia de Dios encontrar reposo y alimento para nuestra alma.
 
Jesús se presenta y nos espera. Desea tomar protagonismo en nuestra vida, estar presente cada día, guiar nuestros pasos, y fortalecernos.
 
Los discípulos experimentaron ese encuentro con Jesús, esa restauración de Su presencia. Para que eso aconteciera debieron retornar a la playa, volver, cambiar la dirección que habían tomado. Esa vivencia, es el arrepentimiento. Pero ¿Qué es arrepentimiento? En hebreo es "nacham" que significa "cambiar de parecer", “sentir pesar; estar de duelo; arrepentirse”, y "shub" indica “volverse" o "retornar”.
 
 
Estas palabras significaban un desafío para Pedro y los que estaban con él en aquella barca. Dejar el rumbo que tenían, y tomar la decisión de volver, de ir hacia Jesús. Ellos lo hicieron, y la consecuencia fue bendición y una pesca milagrosa.
 
Esa decisión es la que todos necesitamos hacer, volvernos hacia quien nos espera en la playa de nuestra vida, ir a Jesús, dejar el pecado, el desánimo, la tristeza, y volver a todo aquello que nos une al Señor. Este paso de arrepentimiento es una decisión individual irreemplazable, porque necesitamos vivir en arrepentimiento genuino, constante y verdadero día a día.
 
"Cristo está vivo y sigue haciendo maravillas" -Antología 2-
 
Por Cristian Oviedo (Fragmento)

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