Ser tentado a temer es algo bastante común como seres humanos que somos, pero habrá victoria si entregas toda circunstancia a Dios. Vencemos el miedo fortaleciendo nuestra fe en el Señor. El miedo es lo opuesto a la fe, eso significa que tenemos fe o tenemos miedo. Los dos no pueden coexistir ni ocupar el mismo espacio.