El problema en nuestra familia, matrimonio y trabajo, es que siempre estamos pidiendo.
Es totalmente diferente, si nosotros nos ponemos en la posición de alguien quien ya es rico, ya esta está lleno y bendecido.
No necesito la valoración de los demás, sé quién soy en Cristo Jesús, y ahora yo puedo valorar a los demás ofreciendo.
Ofrecer habilita que podamos pedir, cada vez que vamos a orar, que nos vamos a acercar a Dios hacemos al revés las cosas.
No ofrecemos ni sacrificamos, sino que primero pedimos, por eso es que muchas veces estamos patinando en el mismo problema durante tanto tiempo.
La palabra dice: Sacrifica a Dios alabanza, paga tus votos y luego invócame. (Salmos 50: 14-15)
Hoy quiero que te hagas una pregunta, ¿Será que el Señor me pidió que sacrifique algo?
Dios quiere que cada uno de sus hijos escuchen su voz, y cuando le digas Señor, yo quiero escuchar tu voz, alegrarás Su corazón como lo hizo Salomón.
Si le decimos al Señor que queremos escucharlo, Él se hará entender.
Dios habla de tantas formas: tu carácter va a cambiar, porque ya no vas a depender de la gente que te rodea, vas a depender de lo que Dios te haya dicho en ese día.
Y puede que haya existido una tormenta, pero vas a estar tranquilo porque tienes una promesa de Dios.
Pastor Robert Acosta