Hay batallas que no comienzan cuando aparece el enemigo, sino cuando Dios te dice "avanza"

Josué no recibió un mapa con cada obstáculo marcado. Recibió una misión. Después de Moisés vino el peso de continuar. Después del desierto vino el desafío de conquistar. Y antes de ver la promesa cumplida tuvo que caminar por un territorio que todavía no parecía suyo.

 

Esa es una de las verdades más poderosas de la historia de Josué: la fe no siempre consiste en saber qué va a pasar… consiste en obedecer a Dios aun cuando todavía no puedes verlo.
 
La serie Josué y la Tierra Prometida convirtió esta historia bíblica en una adaptación llena de decisiones, conflictos y desafíos. Pero detrás del personaje está una enseñanza que permanece mucho más allá de la pantalla: “No temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” — Josué 1:9. Y quizá por eso la historia de Josué sigue tocando corazones.
 
Porque hay momentos en los que Dios no cambia inmediatamente el escenario… primero cambia la persona que tendrá que atravesarlo.
 El desierto había quedado atrás. La promesa estaba delante. Y la única dirección posible era hacia adelante.
 
Cuando Dios te llama a avanzar, quizá no te muestre todo el camino.
Pero sí puede darte la fuerza para dar el siguiente paso.
 

Publicación de Gracia Eficaz

 
 

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